Durante la semana de la moda en París, allá por la primavera-verano del 2007, Nicolas Ghesquière como director creativo de BALENCIAGA, revolucionaba el curso de las tendencias y presentaba su colección más rotunda e incisiva hasta la fecha. Patrones tecnológicos y futuristas que parecían cortados con la precisión de un rayo láser con la finalidad de definir un look andrógino en una mujer fría y agresiva, pero exquisita y sofisticada al mismo tiempo.
El diseñador había concebido una moda basada en las películas de los años ochenta como Tron (1982) y Terminator (1984), que mezclaban imágenes reales con diseños generados por ordenador: "Para mi nueva propuesta me vino a la mente piezas de robot, androides y piezas que provienen de los automóviles. Todo ello al servicio de una mujer andrógina y masculina."
